La reflexión de Obama

Hace unas semanas Barack Obama escribió un artículo titulado “The way ahead” en The Economist sobre lo que él piensa le depara económicamente a Estados Unidos en el futuro. El texto es una especie de pliego de mortaja a su sucesor, con un claro mensaje de alerta sobre la posible llegada de Trump. Vale la pena retomarlo y escarbar un poco en sus ideas, ya que de una lectura cuidadosa emergen, por lo menos, dos reflexiones interesantes.

Obama toma como punto de partida que el neoliberalismo llegó para quedarse y que lo único que resta por hacer es mitigar sus efectos nocivos. No es sorpresa. Va con el aire de nuestro tiempo y el corte ideológico de la revista. Sin embargo, del texto destila una suerte de fatalismo hacia la famosa “sociedad de mercado”. Parecería que no tenemos alternativa más que aceptar que somos seres egoístas cuya vida la controlan intereses económicos. No es así. El mercado es un hecho político. Por más que los liberales de derecha repitan una y otra vez que el gran enemigo del mercado es el Estado, lo cierto es que sin éste el mercado no existiría. Como bien dice Fernando Escalante: “el mercado no es un hecho natural, no surge de manera espontánea ni se sostiene por sí solo, sino que tiene que ser creado, apuntalado, defendido por el Estado”1. En otras palabras, se necesitan normas –o sea, el brazo legislativo del Estado– que faciliten la conexión entre la oferta y la demanda, que las manipulen, que prohíban ciertas actividades y faciliten otras de acuerdo con lo que se quiera lograr. El punto es tener claro que, así como el Estado crea el mercado, también es el único jugador que puede hacerlo menos injusto. Que no se nos olvide.

Obama también defiende, y qué bueno, el libre comercio. Sin embargo, llama la atención que sólo dedica un párrafo a esta defensa. Y si a eso le agregamos que Hillary Clinton en sus debates ha sido tibia en su posición frente al TLCAN y al TPP, sospecho que vienen cambios significativos en la materia. Otra vez: el trasfondo es fundamental. ¿Qué es el libre comercio en una nuez? Aprovechar ventajas de diferentes sistemas normativos para apuntalar intereses económicos. El punto es que la racionalidad económica que guía las negociaciones de libre comercio ha dejado fuera otro tipo de consideraciones; por ejemplo, políticas o éticas. Y de aquí emana la principal queja de algunos de los estadounidenses: piensan que son malos tratos porque ellos han perdido empleos o han tenido que adaptarse a nuevas reglas de competencia. Sin embargo no ven lo positivo de los tratados: mejores sueldos, mayor productividad, más y mejores productos, etc. En esto México tiene mucho qué decir porque, sin duda, hemos sido muy beneficiados por el TLCAN y cualquier cambio que se pretenda hacer nos afectará de alguna forma u otra.

Facebook Comments