La ideología de War Machine

War Machine, la nueva película de Netflix protagonizada por Brad Pitt deja un sabor agridulce. Aunque concuerdo con la críticas que dicen la película deja mucho que desear en cuanto a actuaciones y tono, vale la pena tener en mente algunas escenas para recordar varios mensajes sobre los sinsentidos de la guerra y la ideología de quienes la conducen. Veamos.

Pitt representa al General Stanley McChrystal, quien fuera el comandante de operaciones en Afganistán de 2009 a 2010. Disciplinado, políticamente incorrecto, y con una fama de superhéroe, el General Glen McMahon (Pitt) llega a Oriente Medio a poner término a la guerra. Su estrategia: ganar los corazones y las almas afganas, y “reconstruir” el país junto con ellos. Lo anterior, repetido como mantra, hace que el espectador no sepa si está viendo una película de comedia o de drama. Es obvio, desde las primeras escenas, que la estrategia fallará estrepitosamente. Lo interesante es que todos parecen saberlo menos el General Glen y su equipo.

Quizá este sea el acierto de la película: desvelar la ideología que puede existir detrás de la guerra, o más bien, que impulsa a la misma. Glen y su equipo son el arquetipo del soldado ideologizado, aquél que no ve más allá de lo que su mente le dice que hay que ver, al punto de hacer un lado la realidad para que su discurso cobre entidad. Ellos realmente creen que su intervención en aquellas latitudes es no sólo necesaria para el pueblo Afgano, sino éticamente justificable. Una de las mejores escenas se da cuando después de una reyerta el General Glen pronuncia un discurso ante la gente cuya aldea acaba de ser atacada por las fuerzas estadounidenses. Les dice, literal, que lo que vieron es la “mano que ayuda”, una mano buena que viene a salvarlos de sí mismos y traerles la prosperidad añorada. Acabando el discurso, uno de los afganos presentes pide la voz y en tres palabras compila el ánimo de todo un país, quizá de una época: “por favor, váyanse”, “por favor, váyanse”. Aquí se ve la disonancia que hay entre lo que ven los soldados estadounidenses y lo que realmente pasa en ese país. Nada más no se dan cuenta de algo básico, casi de sentido común: si pretendes ayudar a alguien, invadir su casa no es la mejor forma de hacerlo.

Pero, ¿cómo se llega a este punto en el que alguien nada más no logra ver lo que tiene frente a sus narices? ¿Qué es lo que alimenta esta distorsión? La película lo deja entrever en otra escena. Glen y su equipo van a Alemania a pedirle al gobierno más tropas. Para esto, él presenta la estrategia ante miembros del parlamento. Durante la presentación, el General es increpado por una diputada (Tilda Swinton) de una manera impresionante. Mediante una intervención calmada y muy respetuosa hace añicos la posición estadounidense.

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