La Suprema Corte y la constitucionalidad de la Constitución de la CDMX (II)

Artículo completo originalmente publicado en NEXOS

Como lo anunciamos en este espacio la semana pasada, la discusión de la constitucionalidad de la Constitución Política de la Ciudad de México (CPCDMX) es una de las impugnaciones más grandes y complejas que ha recibido la Corte en los últimos lustros. A lo largo de estos días se ha debatido el resto de los conceptos del invalidez planteados por la Procuraduría General de la República (PGR) en contra de la CPDMX. Veamos cómo va la discusión.

En la última entrega hicimos énfasis en el cambio de tono del debate en el pleno de la Corte a partir del análisis individual de cada artículo. El estudio se volvió, prácticamente, uno de índole competencial. La pregunta a responder fue: ¿estaba facultado el constituyente de la Ciudad de México (CDMX) para legislar en tal o cual materia? Durante la primera parte de los debates de esta semana, la cuestión a resolver fue la misma: la distribución de facultades entre la federación y las entidades federativas. Se discutieron temas variopintos: ciencia y tecnología, derecho al trabajo –que incluía a trabajo doméstico, libertad sindical, seguro de desempleo, etcétera- procesal penal y justicia para adolecentes.

Lo interesante de este debate es que pone en evidencia la complejidad de nuestra argamasa federal. Nuestro federalismo se supone que es un sistema, pero tiene poco de sistemático. Es más una madeja normativa que se conforma de múltiples fibras de textura jurídica diferenciada, lo que coloca parte de ciertas materias en distintos órdenes de gobierno. Por ejemplo, cuando se discutían las artículos de la CPCDMX que se refieren al derecho al trabajo había que discernir si lo que regulaba la carta constitucional local eran propiamente las relaciones laborales de los particulares o si sólo aterrizaba, daba eficacia, o potencializaba algún derecho laboral. Si hacía lo primero, invadía facultades federales y era inconstitucional; si hacía lo segundo, era constitucional y hasta cierto punto deseable (el trabajo doméstico, por ejemplo, está mucho mejor protegido en la CPCDMX que en las legislación federal). Así transcurrió la primera parte del debate: tratando de poner orden en un rompecabezas nada sencillo. Para decirlo rápido, fuera de la materia procesal penal cuya competencia federal es claramente diáfana, en todas las demás materias los contornos competenciales son, a lo menos, difusos.

Posteriormente, se discutió algo fundamental: el alcance de la libertad configurativa de las entidades federativas…

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